Ricardo Cue coreografía a Joaquín Rodrigo (por Cristina Marinero)
Lola Greco, Premio Nacional de Danza 2009, y Sergio Bernal, el joven bailarín de 20 años que se está encaramando como revelación de la danza española en los últimos meses, han estrenado de forma absoluta en el Festival de Cap Roig (Gerona) el paso a dos titulado Sergio y Lola, coreografiado por Ricardo Cue sobre el segundo movimiento del Concierto andaluz (1967), de Joaquín Rodrigo. Su presentación se ha realizado en el magnífico jardín botánico que alberga el festival, dentro de la Gala de estrellas de la danza que también encabezan, entre otros, Tamara Rojo y David Makhateli (Royal Ballet de Londres), Evgenia Obratzsova (Mariinsky de San Petersburgo), Dorothée Gilbert y Alessio Carbone (Ópera de París), o Mikhail Lobukhin (Bolshoi Ballet de Moscú).
“La danza española tiene que tener sus pasos a dos equivalentes a los que tiene el ballet clásico”, afirma Ricardo Cue sobre su trabajo. El coreógrafo de Sergio y Lola ha dirigido también esta Gala de Danza para Cap Roig, el único festival que ha programado este evento que reúne a los españoles con los excepcionales bailarines clásicos que triunfan internacionalmente. “El gran arte de la danza y la música españolas”, explica el coreógrafo, “enriquecen la gala: no es que se le haga un favor a la danza española al incluirla, al contrario, nuestra danza siempre es uno de los puntos álgidos de la noche”. Junto a la consagrada Lola Greco, la calidad técnica y artística del emergente Sergio Bernal, quien se ha desarrollado en los últimos meses en el Ballet de Rafael Aguilar, el primer coreógrafo –fallecido en 1995- que llevó a la danza La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, estrenada en 1963 como El rango.
Este esperado estreno del paso a dos Sergio y Lola – “el otro día vino a un ensayo Antonio Najarro, el nuevo director del Ballet Nacional, y se emocionó mucho; tenía lágrimas en los ojos después de vernos bailar”, cuenta Lola Greco- se realiza cuando se cumple el 110º aniversario del nacimiento de Joaquín Rodrigo, internacional por su Concierto de Aranjuez, uno de los más prolíficos creadores musicales españoles aun ciego y muy querido por los grandes de la danza española del siglo XX. “Mi casa siempre estaba llena de bailarines”, cuenta su única hija, Cecilia, presidenta de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, “como Mariemma, Antonio y Pilar López; también María Rosa, Aurora Pons o Juan Magriñá. Siempre traían las castañuelas y se ponían a tocarlas, con mi padre al piano. Eran años modestos económicamente”, asegura, “pero de gran alegría”.
Cecilia Rodrigo ya ha podido ver en un pase privado este apasionado paso a dos de diez minutos que cuenta la historia de amor entre una mujer en los cuarenta y un joven de veinte años: “ella es la luz”, explica Cue, “y él es la llama. Ambos están en un momento de plenitud. Son dos artistas excepcionales”, subraya. “Disfruté muchísimo viéndolo”, dice Cecilia Rodrigo, “a mi padre le habría encantado; siempre asistía a los espectáculos de danza y mi madre le iba describiendo la coreografía”, cuenta la también exbailarina, educada en el Royal Ballet durante los años cincuenta y después maestra de danza. “Los bailarines siempre me parecieron la mejor gente”, asegura, “por eso yo también quise bailar y mis padres me apoyaron llevándome a la mejor escuela del momento”.
El paso a dos Sergio y Lola comenzó a gestarse a raíz de la propuesta de Lola Greco a Ricardo Cue para bailar este segundo movimiento del Concierto Andaluz, en vistas al paso a dos que el coreógrafo le quiso “regalar, tras el éxito en el Festival de la Habana de El último encuentro, el primer paso a dos que creé para ella y el exprimer bailarín del Ballet Nacional, Francisco Velasco”, explica.
La hija de los bailarines Lola de Ronda y José Greco, el carismático artista que desarrolló su carrera principalmente en EEUU, gran amigo de Rodrigo (le dedicó al bailarín su poema sinfónico Ausencias de Dulcinea) cumple así su sueño. “Tenía muchas ganas de bailarlo”, confiesa, “porque lo he escuchado desde que era una cría, con 11 años. Mi padre tenía mucha amistad con Joaquín Rodrigo y siempre ponía el disco en el jardín. Me veo ahora bailándolo con Sergio, toda una sorpresa porque siendo tan joven ya es un “monstruo”… y no me lo creo”, afirma la Premio Nacional, una de las intérpretes más jóvenes de Medea, la obra maestra de José Granero, Miguel Narros y Manolo Sanlúcar que le “encantaría volver a interpretar con el Ballet Nacional”. “Siempre había soñado con Lola Greco, porque es la más grande”, asegura por su parte Sergio Bernal, quien también ha ofrecido en esta gala la farruca del molinero, de El sombrero de tres picos, de Falla y coreografía de Antonio. “Lola es uno de los grandes talentos de la danza internacional, y tendría que estar como figura en el Ballet Nacional”, declara. ¿Y cómo se lleva el ser llamado la revelación de la danza española? “Tengo los pies en el suelo”, afirma Bernal, “y buenos amigos que se encargan de corregirme. Cada noche doy gracias por estar junto a Lola, con quien estoy viviendo muchas emociones bailando, y con Ricardo Cue, porque valora de verdad el arte”.